Solía escribir poesía; de hecho si escribes: "corto existencial", en el buscador de google te vas a encontrar con uno de mis poemas más aclamados (así es, he sido aclamado o por lo menos reconocido por gente anónima en internet), cuándo lo escribí estaba pensando en lo rápido que pasa la vida. Recuerdo mucho sentarme frente a la computadora sintiendo esta misma agitación que tengo dentro ahora, solo que aquella vez no había tomado tanto café.
En fin, ya sea por el golpe que tres tazas de café tienen en mi sistema nervioso o tal vez por las decisiones que he tomado últimamente, me encuentro de nuevo frente a una computadora con ganas de escribir y no es coincidencia que piense en aquel poema donde trataba de darme calma con rimas. Aquella vez intenté escribirme una especie de "oración" que -según yo-, iba a darme calma al recitarla una y otra vez; la última línea de ese poema cierra recordándome que no importa lo que pase, ahí sigue mi corazón y la asociación que yo siempre he tenido con el corazón: las emociones, los hábitos e instintos; últimamente mis recuerdos y es como eso último que he estado batallando los tres pasados años.
En 2014 viaje para hacer un internado de finanzas en Miami, la ciudad del pecado. El verdadero pecado fue que durante cinco meses de estadía viví en el lugar más apagado y aburrido de todo el estado de la Florida, Doral. Cuando elegí departamento pensé en algo cerca del trabajo que no me costara mucho y que fuera seguro, el resultado fue una habitación en un duplex, en dónde la actividad más divertida era alimentar a los patos; sin embargo como vecina y recién adquirida amiga tenía a Lenka.
Quiero darte algo contexto y que entiendan porque ahora, tres años después de haber dejado Miami, sigo pensando en Lenka. Mira, cuando conocí a esa maravillosa Slovaka, no me quedó duda que iba a tener una relación con ella; así fue como compramos un auto, nos mudamos a un departamento juntos y viajamos por todo el sur de la florida, los meses que pasé con ella descubriendo Florida y últimamente descubriéndome a mi, son los más felices que he tenido en toda mi vida, desafortunadamente terminaron y como ya te estarás imaginando, también terminó mi viaje con Lenka.
Regresé a México al inicio del 2015 a graduarme y nos prometimos seguir con lo nuestro, después de todo estábamos enamorados y francamente locos el uno por el otro. Una pequeña pausa aquí, seguro estas pensando que estoy exagerando o que estoy siendo muy cursi al decir que estábamos enamorados, pero es verdad, yo sabía que ella estaba enamorada de mi, no porque me lo dijera -lo cuál hacia constantemente-, si no porque cada vez que yo la veía, sonreía más y más. Veía brillar sus dos hermosos ojos verdes cuando le decía que la quería, que la amaba y yo sabía que estaba enamorado de ella, porque cuando no estaba pensando en ella intentaba pensar en otra cosa, me encontraba constantemente en medio de trabajos, entregas o conferencias pensando en lo que Lenka pudiera estar haciendo en ese momento y aún así lo terminé. A más o menos un año de haber comenzado nuestra relación y aproximadamente cuatro meses de continuar a distancia todo se terminó. Las llamadas estaban llenas de reclamos, los viajes para visitarnos se atrasaban y poco a poco comenzamos a perder el interés el uno por el otro o por lo menos yo creí que la perdida de interés era mutua.
Conocí a Lenka por Facebook, cuando iba a Miami publiqué en todos los grupos de renta de departamentos y busqué en todas y cada una de las páginas de clasificados de la ciudad. Debí haber puesto unos cinco mil anuncios y de todos solo tres personas contestaron: un nudista de Miramar, una Venezolana en Doral y Lenka; el día que llegué a la ciudad fui directamente a la dirección que me había dado Lenka, donde sus vecinos tenían una habitación disponible, hablamos por chat durante unos días y ella había dado mi recomendación, simplemente nos caímos bien.
Pero terminó y cada uno siguió con sus vidas o por lo menos ella siguió con la suya. Verás, yo cometí un error tremendo y pensé que se me pasaría, después de todo había terminado relaciones con otras mujeres y aunque al principio se sentía mal, siempre me había encontrado en el futuro y esas relaciones en el pasado, simplemente como bonitos recuerdos, con ella ha sido diferente. Hace poco me encontraba con otra mujer, estábamos en medio de una conversación de enamorados que acaban de iniciar una relación, ella decía cosas de mi y yo de ella, nos mirábamos, nos besábamos y nos tocábamos, todo iba como uno esperaría, nada del otro mundo hasta que le dije que tenía los ojos verdes más hermosos que jamás había visto. Un cumplido normal, sacado del libro y hubiera seguido así, normal, si sus ojos no hubieran sido marrones. Mea culpa, por suerte ella era Rusa y estábamos hablando inglés, así que me protegí en las barreras del idioma y con elegante gracia le dije que para mi sus ojos eran de mil colores, pues es así como me sentí al verla. No se si se la tragó (pienso que no), pero que más daba, igual terminamos semanas después.
Ahora me encuentro viendo viejas fotos de Lenka, recuerdos que están soldados a sentimientos muy profundos. La extraño por que ella me entendía, con ella hablaba de mis sueños y no me daba el clásico "yo te apoyaré en lo que tu quieras", lo mejor de todo es que teníamos metas compatibles, su éxito era el mío. Los dos queríamos trabajar en la industria del internet, los dos queríamos poner en marcha nuestra carreras universitarias, lo que ella quería se acoplaba perfecto con lo mío y parecía que podríamos hacer una vida juntos.
Le dije adiós a Lenka porque luego de dejar Miami parecía que esas metas que teníamos compatibles no seguían ahí, parecía que todo lo que habíamos soñado juntos desaparecía, al final la distancia mato el cariño que tenía por ella y las intenciones de seguir en el mismo camino.
Hace dos semanas renuncié al trabajo que surgió de aquella pasantía en Miami, decidí que me voy a dedicar 100% a mi empresa a mi idea y que no voy a fallar. Aún así extraño a Lenka, extraño la vida que probé cuando estuve con ella, la vida de clase media, trabajo, viajes y cenas tranquilas en casa. Lenka cambió de número, me bloqueo en redes sociales, tiró la llave y siguió con su vida, hace tiempo hablamos por teléfono, me dijo que me extraña y que si estuviera ahí con ella, dejaría todo por ir a verme; luego me dijo que estaba viendo ya a alguien más y que pronto se casaría. Eso fue hace un año, me dieron ganas de saber de ella y la busqué de nuevo en Facebook, no la encontré, pero entre las fotos que dejó atrás, donde yo aparezco y ella comentó, sale su nombre de perfil y se puede leer ahora: "Lenka Uhliarova Galindez".
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